FIV o inseminación artificial: diferencias y usos

Elegir entre FIV o inseminación artificial no consiste simplemente en escoger entre un tratamiento “más sencillo” y otro “más eficaz”. Las dos son técnicas de reproducción asistida, pero resuelven problemas diferentes y necesitan condiciones distintas para tener sentido.

En una inseminación artificial, los espermatozoides preparados en el laboratorio se introducen dentro del útero cerca del momento de la ovulación y la fecundación sigue ocurriendo dentro del cuerpo. En una fecundación in vitro (FIV), en cambio, los óvulos se extraen de los ovarios y se fecundan en el laboratorio antes de transferir un embrión al útero.

Esta diferencia cambia prácticamente todo: las pruebas necesarias, el papel de las trompas de Falopio, la cantidad de medicación, la complejidad del tratamiento, el coste y, sobre todo, en qué pacientes puede funcionar cada técnica.

FIV o inseminación artificial diferencias entre tratamientos
En la inseminación artificial la fecundación ocurre dentro del organismo; en la FIV, el encuentro entre óvulo y espermatozoide se realiza en el laboratorio.
FIV o inseminación artificial

Esta guía está revisada en septiembre de 2026 y se basa en información de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA) y otras fuentes profesionales. La elección de un tratamiento de reproducción asistida requiere un estudio individual y no puede hacerse únicamente por edad o por una tasa de éxito publicada.

FIV o inseminación artificial: diferencias de un vistazo

Inseminación artificial (IA/IUI)Fecundación in vitro (FIV)
Dónde ocurre la fecundaciónDentro de las trompas de Falopio.En el laboratorio.
Qué se introduce en el úteroEspermatozoides preparados.Uno o más embriones según la indicación y la estrategia clínica.
Extracción de óvulosNo.Sí, mediante punción folicular.
Trompas permeablesSon necesarias para que óvulo y espermatozoide puedan encontrarse.La FIV puede utilizarse aunque las trompas estén obstruidas o dañadas.
ComplejidadMenor.Mayor.
Estimulación ováricaPuede realizarse con ciclo natural o estimulación controlada.Habitualmente se estimulan los ovarios para obtener varios ovocitos.
Laboratorio embrionarioNo se generan embriones en laboratorio.Sí.
Factor masculino importantePuede no ser adecuada.Puede requerir FIV con ICSI.
Coste y carga físicaGeneralmente menores.Generalmente mayores.
Probabilidad por intentoHabitualmente menor.Habitualmente mayor, aunque depende mucho de edad y diagnóstico.

La Human Fertilisation and Embryology Authority resume una diferencia fundamental: la inseminación artificial es menos invasiva y utiliza menos medicación que la FIV, pero también suele ofrecer una probabilidad menor de éxito por ciclo.

¿Qué es exactamente una inseminación artificial?

En la inseminación artificial —también llamada inseminación intrauterina o IUI— se prepara una muestra de semen en el laboratorio para seleccionar y concentrar espermatozoides móviles. Posteriormente se introduce esa muestra directamente en la cavidad uterina mediante una cánula fina cerca del momento de la ovulación.

Después de ese punto, el proceso vuelve a depender del organismo: los espermatozoides deben desplazarse hacia las trompas, encontrarse con el óvulo, fecundarlo y el embrión resultante debe continuar su recorrido hasta implantarse en el útero.

La Sociedad Española de Fertilidad define la inseminación artificial como una técnica en la que el semen se somete a capacitación en el laboratorio y posteriormente se introduce en la cavidad uterina.

Inseminación con semen de la pareja o de donante

La inseminación puede realizarse con semen de la pareja —habitualmente denominada IAC o IAH— o con semen de donante —IAD—.

Esto explica por qué la inseminación artificial no se utiliza únicamente cuando existe infertilidad. También puede ser una opción para mujeres sin pareja masculina o para parejas de mujeres que necesitan semen de donante y no presentan otros factores que obliguen a recurrir directamente a una técnica más compleja.

¿Qué es la FIV y qué cambia respecto a la inseminación?

En la fecundación in vitro el laboratorio tiene un papel mucho mayor.

Habitualmente se realiza una estimulación ovárica para conseguir que varios folículos se desarrollen durante el mismo ciclo. Después, los ovocitos se obtienen mediante una punción folicular y se ponen en contacto con los espermatozoides en el laboratorio.

Si se produce la fecundación, los embriones se cultivan durante varios días y posteriormente se selecciona el embrión o los embriones adecuados para la transferencia según el caso y la estrategia clínica.

La HFEA explica que en la FIV los óvulos se extraen y se fecundan en el laboratorio, mientras que los embriones obtenidos se desarrollan durante varios días antes de realizar la transferencia al útero.

FIV o inseminación artificial: la diferencia clave está en las trompas

Esta es una de las diferencias más fáciles de entender y, al mismo tiempo, una de las más importantes.

Para que una inseminación artificial funcione, al menos una trompa debe permitir que óvulo y espermatozoide se encuentren. Introducir el semen dentro del útero no evita ese paso.

Por eso antes de indicar una inseminación suele comprobarse la permeabilidad tubárica mediante las pruebas que el equipo considere adecuadas.

En la FIV ese encuentro ya se ha producido en el laboratorio. Por este motivo puede utilizarse cuando existen trompas de Falopio obstruidas o dañadas.

La Sociedad Española de Fertilidad incluye precisamente los trastornos tubáricos bilaterales entre las situaciones en las que las técnicas más sencillas pueden no ser adecuadas y se recurre a FIV.

¿Cuándo se suele utilizar la inseminación artificial?

La inseminación tiene más sentido cuando existen condiciones razonablemente favorables para que, una vez introducidos los espermatozoides en el útero, el resto del proceso pueda ocurrir por sí solo.

Cuando se utiliza semen de donante y no hay otros problemas importantes

Es una situación muy habitual.

La SEF explica que la inseminación artificial con semen de donante es un tratamiento frecuente para mujeres solteras y parejas de mujeres que desean conseguir un embarazo y no presentan necesariamente un problema reproductivo.

La HFEA recoge la misma indicación y señala que la IUI se utiliza comúnmente en personas que necesitan semen de donante, incluidas mujeres sin pareja y parejas de mujeres.

Cuando el factor masculino es leve o el semen es adecuado

La inseminación necesita disponer de suficientes espermatozoides móviles después de preparar la muestra.

La SEF menciona como orientación una cuenta espermática total determinada y contempla la inseminación en situaciones seleccionadas de factor masculino. Sin embargo, el valor útil no debería interpretarse como una cifra aislada: la decisión depende del seminograma completo, la muestra recuperada después de la capacitación y del resto de factores reproductivos.

Cuando el factor masculino es importante, simplemente colocar los espermatozoides más cerca del óvulo puede no resolver el problema.

En determinados casos de infertilidad sin causa aparente

Hay parejas en las que el estudio básico no identifica una causa clara para la dificultad de conseguir embarazo. Es lo que suele denominarse infertilidad inexplicada o idiopática.

La inseminación con estimulación ovárica puede utilizarse en determinados pacientes con buen pronóstico, aunque las recomendaciones varían según edad, tiempo de infertilidad y contexto clínico.

La American Society for Reproductive Medicine incluye la inseminación intrauterina entre las estrategias estudiadas para infertilidad inexplicada y destaca que el tipo de estimulación empleado cambia el equilibrio entre eficacia y riesgo de embarazo múltiple.

¿Cuándo se suele utilizar la FIV?

La FIV permite superar determinados pasos biológicos que la inseminación todavía necesita que funcionen de manera natural.

Cuando las trompas están obstruidas o dañadas

Si ambas trompas están bloqueadas, una inseminación no puede hacer que el óvulo y los espermatozoides se encuentren.

En la FIV este paso se realiza fuera del organismo, por lo que la función tubárica deja de ser necesaria para que se produzca la fecundación.

Cuando existe un factor masculino importante

Si hay muy pocos espermatozoides, movilidad muy reducida u otras alteraciones relevantes, puede ser necesario recurrir a FIV y, en determinados casos, a ICSI.

La ICSI es una variante del procedimiento de laboratorio en la que un embriólogo introduce un único espermatozoide directamente dentro del ovocito mediante una microaguja.

La HFEA explica que cuando existen problemas importantes de número, movilidad o morfología espermática puede recomendarse ICSI en lugar de la fecundación convencional dentro del ciclo de FIV.

Cuando han fallado tratamientos más sencillos

Otro escenario habitual es haber realizado varios intentos de inseminación sin conseguir embarazo.

Eso no significa que exista una cifra universal de intentos después de la cual todo el mundo deba pasar automáticamente a FIV. El número razonable depende de edad, reserva ovárica, diagnóstico, semen y respuesta a los ciclos anteriores.

Pero cada intento consume tiempo reproductivo, y ese tiempo no tiene el mismo peso a los 28 años que cerca de los 40.

Cuando la edad hace perder atractivo a técnicas con menor probabilidad por ciclo

La edad de la mujer es uno de los factores pronósticos más importantes en reproducción asistida porque afecta especialmente a la cantidad y calidad cromosómica de los ovocitos.

La SEF señala que la FIV puede utilizarse en mujeres mayores de 38 años o cuando existen condiciones que impiden utilizar técnicas más sencillas. La HFEA también indica que las mujeres de mayor edad pueden recibir recomendación de FIV porque disponen de menos tiempo para tratamientos con menor probabilidad de éxito por intento.

Eso no convierte los 38 años en una frontera matemática. Una mujer de 37 con baja reserva ovárica y varios años de infertilidad puede tener un escenario diferente de otra de 39 con características reproductivas distintas.

FIV o inseminación artificial con baja reserva ovárica

La baja reserva ovárica requiere una valoración especialmente individual.

La reserva ovárica informa principalmente sobre la cantidad de ovocitos que pueden estar disponibles y sobre la posible respuesta a una estimulación. No permite saber por sí sola si una persona puede o no conseguir un embarazo espontáneo y tampoco equivale automáticamente a “mala calidad de óvulos”.

Sin embargo, cuando el tiempo reproductivo es limitado, realizar varios ciclos de una técnica con menor probabilidad por intento puede no ser la estrategia más eficiente.

Por eso en pacientes con baja reserva, edad más avanzada u otros factores asociados puede plantearse FIV antes que inseminación.

FIV o inseminación artificial con endometriosis

La respuesta depende de la extensión de la enfermedad, la edad, la permeabilidad de las trompas, la reserva ovárica, el tiempo buscando embarazo y otros factores.

No tendría sentido afirmar que cualquier mujer con endometriosis necesita directamente una FIV.

En casos seleccionados y de mejor pronóstico pueden plantearse estrategias menos complejas. Pero cuando existe endometriosis grave, afectación tubárica, baja reserva, edad reproductiva avanzada o fracaso de tratamientos anteriores, la FIV puede adquirir más protagonismo.

La HFEA incluye la endometriosis grave entre las situaciones en las que la inseminación intrauterina puede no ser apropiada.

FIV o inseminación artificial si no hay pareja masculina

Necesitar semen de donante no significa necesitar automáticamente FIV.

Si una mujer tiene una ovulación adecuada, al menos una trompa permeable y no existen otros factores reproductivos relevantes, la inseminación con semen de donante puede ser una primera opción.

Si existe baja reserva ovárica, alteración tubárica, edad que reduzca las probabilidades de una estrategia más lenta u otros problemas de fertilidad, puede ser preferible una FIV.

La Sociedad Española de Fertilidad explica que tanto las mujeres solteras como las parejas de mujeres pueden utilizar inseminación artificial con semen de donante y, cuando los indicadores reproductivos no son favorables, recurrir a FIV u otras alternativas según el caso.

La elección entre FIV o inseminación artificial depende del estudio de fertilidad: trompas, edad, reserva ovárica, semen y tratamientos previos cambian la decisión.

¿Qué pruebas ayudan a decidir entre FIV o inseminación artificial?

No debería elegirse el tratamiento únicamente después de una ecografía o de un seminograma aislado.

El estudio puede incluir, según la situación:

  • Historia clínica y reproductiva: edad, embarazos anteriores, tiempo buscando gestación, ciclos menstruales y tratamientos previos.
  • Seminograma: concentración, movilidad y otros parámetros seminales.
  • Valoración de la reserva ovárica: mediante los marcadores que el especialista considere adecuados.
  • Ecografía ginecológica: para estudiar ovarios, útero y recuento folicular, entre otros aspectos.
  • Permeabilidad de las trompas: especialmente relevante si se está planteando inseminación artificial.
  • Estudio hormonal: cuando existe una indicación clínica.
  • Pruebas adicionales: solo cuando los antecedentes o el diagnóstico las justifican.

La Sociedad Española de Fertilidad incluye entre las evaluaciones habituales el examen ginecológico, el seminograma, la valoración de la reserva ovárica y las analíticas necesarias antes de iniciar un tratamiento.

Una forma sencilla de entender la decisión

Puedes imaginar la inseminación artificial como una técnica que acerca y sincroniza: prepara el semen, lo coloca dentro del útero y lo hace coincidir con la ovulación.

Pero después necesita que varios pasos naturales sigan funcionando.

La FIV, en cambio, permite observar y controlar más etapas: obtener ovocitos, realizar la fecundación en laboratorio, comprobar qué embriones se desarrollan y transferir posteriormente un embrión al útero.

Por eso la pregunta útil no suele ser “¿qué tratamiento es mejor?”, sino “¿qué obstáculos existen en este caso y qué pasos necesita superar el tratamiento?”.

FIV o inseminación artificial: ejemplos prácticos

Caso 1: mujer joven, trompas permeables y semen de donante

Si no existen otros problemas reproductivos importantes, una inseminación artificial puede ser una opción razonable porque las condiciones necesarias para que la fecundación ocurra dentro del organismo están presentes.

Caso 2: ambas trompas están obstruidas

Aquí la inseminación no resuelve el problema anatómico: el espermatozoide seguiría sin poder encontrarse con el óvulo. La FIV permite realizar ese encuentro en el laboratorio.

Caso 3: alteración seminal importante

Una inseminación puede no aportar una probabilidad razonable si el número o movilidad de espermatozoides es muy bajo. En determinados casos puede indicarse FIV con ICSI.

Caso 4: varios ciclos de inseminación sin embarazo

Antes de repetir indefinidamente la misma estrategia conviene revisar diagnóstico, edad, respuesta ovárica y resultados de los intentos anteriores. La FIV puede convertirse en el siguiente paso si seguir realizando inseminaciones ofrece poco beneficio.

Caso 5: mujer de mayor edad reproductiva

A medida que aumenta la edad, el tiempo adquiere más peso. Aunque una inseminación pueda ser técnicamente posible, puede recomendarse FIV para evitar consumir varios meses en tratamientos con menor probabilidad por ciclo.

¿La FIV tiene siempre más posibilidades que la inseminación?

Por ciclo, la FIV suele ofrecer tasas de éxito superiores a la inseminación, pero esa frase necesita contexto.

La probabilidad real depende de factores como:

  • Edad de la mujer.
  • Calidad y cantidad de ovocitos disponibles.
  • Causa de la infertilidad.
  • Características del semen.
  • Número de intentos previos.
  • Si se utilizan gametos propios o de donante.
  • Qué indicador se está comparando: embarazo por ciclo iniciado, por inseminación, por punción, por transferencia o nacimiento vivo.

Por eso comparar dos porcentajes de internet sin comprobar qué están midiendo puede llevar a conclusiones equivocadas.

La propia SEF diferencia las tasas según técnica, edad y unidad de medida en su Registro Nacional de Actividad. En España, los datos más recientes publicados por la SEF sobre actividad de 2023 muestran además la magnitud que ha alcanzado la reproducción asistida: se realizaron 168.372 ciclos de FIV y 30.464 inseminaciones artificiales, y los nacimientos derivados de técnicas de reproducción asistida representaron aproximadamente el 10 % de los nacimientos del país.

Puedes consultar el resumen de la Sociedad Española de Fertilidad sobre el Registro Nacional de Actividad 2023.

¿Por qué no empezar directamente por FIV si tiene más control?

Porque más complejidad no siempre significa una mejor primera decisión.

La FIV suele implicar más medicación, controles ecográficos, una punción para obtener ovocitos, trabajo de laboratorio embrionario y una transferencia posterior. También supone mayor coste y una carga física y emocional más importante.

Si una persona tiene muy buen pronóstico para una inseminación, puede tener sentido intentar primero una técnica menos invasiva.

Pero hacer lo contrario también puede ser un error: insistir en una técnica sencilla cuando existe un factor que reduce mucho sus posibilidades puede significar perder meses sin una ventaja real.

¿Cuántas inseminaciones se hacen antes de pasar a FIV?

No existe un número universal que sirva para todas las personas.

La decisión debería revisarse después de cada intento teniendo en cuenta la edad, el diagnóstico, la respuesta a la estimulación, la calidad de la muestra seminal y cuánto tiempo se lleva intentando conseguir embarazo.

La HFEA señala que muchas personas necesitan varios ciclos de inseminación y que, tras repetidos intentos sin éxito, puede ser necesario volver a estudiar la situación y considerar FIV.

En España, la SEF también recoge diferencias en el número de ciclos que pueden financiarse dentro del sistema público según técnica y comunidad autónoma, pero esos límites administrativos no deben confundirse con una recomendación clínica universal.

¿Qué tratamiento es más invasivo?

La inseminación artificial es claramente menos invasiva.

La introducción de la muestra seminal en el útero suele ser un procedimiento breve que no requiere extracción de óvulos.

La FIV incorpora una fase de estimulación ovárica más intensa, controles, una punción folicular para obtener ovocitos y el posterior proceso de laboratorio y transferencia embrionaria.

Esto no significa que la FIV sea un procedimiento excepcionalmente peligroso. Significa que exige más pasos, más seguimiento y una valoración de riesgos individual.

¿Qué riesgos tienen la FIV y la inseminación artificial?

Ambas técnicas son tratamientos médicos y, aunque se realizan de forma habitual, no son completamente neutras.

Embarazo múltiple

Cuando se utilizan medicamentos para estimular los ovarios durante una inseminación, pueden desarrollarse varios folículos. Si el número es excesivo, aumenta el riesgo de embarazo múltiple y el ciclo puede tener que cancelarse.

La HFEA considera el embarazo múltiple uno de los riesgos más importantes de los tratamientos de fertilidad porque aumenta las complicaciones tanto para la madre como para los bebés.

Síndrome de hiperestimulación ovárica

La estimulación de los ovarios puede producir una respuesta excesiva en determinadas pacientes. Los protocolos modernos intentan identificar el riesgo y adaptar la medicación para reducirlo.

Riesgos asociados a la punción en FIV

La extracción de ovocitos es un procedimiento invasivo y, como tal, tiene riesgos poco frecuentes relacionados con sangrado, infección u otras complicaciones que debe explicar el equipo médico.

FIV o inseminación artificial: ¿cuál es más rápida?

Si hablamos de la duración de un único ciclo, la inseminación suele implicar menos pasos.

Pero “más rápida” también puede significar cuánto tiempo se necesita hasta conseguir un embarazo.

Una técnica que dura menos semanas por ciclo no es necesariamente la estrategia más rápida si tiene pocas posibilidades de funcionar en una situación concreta y termina repitiéndose varias veces.

Por eso el tiempo acumulado debe formar parte de la decisión, especialmente cuando la edad reproductiva es un factor relevante.

FIV o inseminación artificial: qué preguntaría en la primera consulta

Una consulta útil debería ayudarte a entender por qué te proponen una técnica y no simplemente entregarte un presupuesto.

  • ¿Cuál es el diagnóstico o qué factores están reduciendo nuestras probabilidades?
  • ¿Mis trompas son permeables?
  • ¿Cómo está la reserva ovárica y qué significa realmente en mi caso?
  • ¿Qué muestra el seminograma y cómo condiciona el tratamiento?
  • ¿Por qué recomendáis IA o FIV en mi situación concreta?
  • ¿Qué probabilidad de nacimiento vivo tenéis para pacientes con mi edad y características?
  • ¿Cuántos intentos consideraríais razonables antes de cambiar de estrategia?
  • ¿Qué incluye exactamente el presupuesto?
  • ¿Qué riesgos tiene el protocolo de estimulación que me proponéis?

Si estás comparando centros de reproducción asistida en la Comunidad, puedes consultar nuestra guía de mejores clínicas de fertilidad de Madrid, donde puedes revisar centros especializados y opciones por municipio.

No elijas una clínica solo por el porcentaje más alto de embarazo

Dos clínicas pueden publicar porcentajes completamente diferentes y que, aun así, esos datos no sean comparables.

Antes de interpretar una tasa pregunta:

  • ¿Es tasa de embarazo o de nacimiento vivo?
  • ¿Se calcula por ciclo iniciado, punción o transferencia?
  • ¿Qué edades incluye?
  • ¿Son tratamientos con óvulos propios o de donante?
  • ¿Incluye transferencias de embriones congelados?

Un porcentaje llamativo sin denominador ni contexto puede decir bastante menos de lo que parece.

También puedes consultar nuestra guía general de clínicas de Madrid para explorar otras especialidades sanitarias relacionadas.

Mitos rápidos sobre FIV o inseminación artificial

“La inseminación artificial es una FIV más sencilla.”
No. Son técnicas distintas. En la inseminación la fecundación ocurre dentro del organismo; en la FIV ocurre en el laboratorio.

“Si las trompas están obstruidas, basta con colocar el semen más arriba.”
No. La inseminación deposita el semen en el útero, pero el encuentro con el óvulo sigue necesitando una trompa funcional. La FIV evita ese paso.

“La FIV siempre es la mejor opción porque tiene más éxito.”
No necesariamente. Si existe un buen pronóstico para inseminación, puede ser razonable comenzar con una técnica menos invasiva. La elección depende del diagnóstico y del tiempo reproductivo disponible.

“Si el seminograma está alterado, siempre hay que hacer ICSI.”
No. La gravedad y el tipo de alteración importan. El equipo de reproducción debe decidir si es suficiente una técnica más sencilla, FIV convencional o FIV con ICSI.

“Una AMH baja significa que la inseminación es imposible.”
No por sí sola. La reserva ovárica es una parte del pronóstico y debe interpretarse junto con edad, ecografía, historia reproductiva y otros factores.

Preguntas frecuentes sobre FIV o inseminación artificial

¿Qué diferencia hay entre FIV e inseminación artificial?

En la inseminación artificial se introduce semen preparado dentro del útero y la fecundación ocurre posteriormente en las trompas. En la FIV se extraen los ovocitos y la fecundación se realiza en el laboratorio antes de transferir un embrión al útero.

¿Qué es mejor, FIV o inseminación artificial?

No existe una técnica mejor para todo el mundo. La inseminación puede ser apropiada cuando las trompas son permeables, el pronóstico es favorable y el semen tiene características suficientes. La FIV suele ganar importancia ante obstrucción tubárica, edad reproductiva más avanzada, determinados factores masculinos, baja reserva u otros problemas y después del fracaso de técnicas anteriores.

¿Se puede hacer una inseminación si las trompas están obstruidas?

La inseminación necesita que al menos una trompa funcional permita el encuentro entre óvulo y espermatozoide. Cuando ambas trompas están obstruidas o gravemente dañadas, la FIV suele ser la técnica que permite evitar ese obstáculo.

¿Cuándo se pasa de inseminación artificial a FIV?

Depende de edad, diagnóstico, respuesta ovárica, calidad seminal y número de intentos previos. Después de varios ciclos sin éxito puede ser razonable revisar la estrategia, pero no existe un número universal válido para todas las pacientes.

¿La FIV necesita que las trompas estén bien?

No para que se produzca la fecundación, porque el óvulo y el espermatozoide se unen en el laboratorio. Determinadas enfermedades tubáricas sí pueden necesitar valoración o tratamiento específico antes de la transferencia.

¿La inseminación artificial duele?

La introducción de la muestra mediante una cánula suele ser un procedimiento breve y generalmente bien tolerado. Algunas personas pueden notar molestias similares a las de una exploración ginecológica.

FIV o inseminación artificial: cómo tomar una decisión con sentido

La diferencia fundamental puede resumirse así: la inseminación facilita el encuentro entre óvulo y espermatozoide, mientras que la FIV realiza ese encuentro en el laboratorio.

Eso convierte la permeabilidad de las trompas, la edad, la reserva ovárica, el seminograma, el diagnóstico y los intentos previos en piezas esenciales de la decisión.

Elegir FIV o inseminación artificial solo por precio, por miedo a la medicación o por una tasa de éxito encontrada en internet puede llevar a una estrategia poco adecuada. Lo útil es saber qué obstáculo intenta superar el tratamiento y cuánto tiempo tiene sentido invertir en cada alternativa.

Si buscas una valoración en la Comunidad de Madrid, puedes comparar centros en nuestra guía de clínicas de fertilidad y reproducción asistida en Madrid.

Última revisión editorial: septiembre de 2026. Este contenido es informativo y no sustituye un estudio de fertilidad ni una indicación individual por un especialista en reproducción asistida.

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